Archivo de la etiqueta: inmersión

Riego

El riego es quizás la tarea más importante en el cultivo de un bonsái, ya que el agua es un elemento fundamental para la vida de una planta.

La mayoría de fracasos se debe a la podredumbre de las raíces por el exceso de agua, hay que ser constantes en el riego pero hay que observar las necesidades de la planta, especie, temperatura o la composición de la tierra pues no todas retienen por igual la humedad.

Lo normal es regar cuando la superficie comienza a secarse, hay que hacerlo abundantemente hasta que veamos que sale por los orificios del fondo de la maceta. El regar poco no quiere decir menos cantidad de agua, sino dejar más tiempo entre riego y riego, el necesario para que la tierra se seque un poco, nunca se tiene que tener la maceta encharcada de agua constantemente.

Lo ideal sería regar con el agua reposada, es decir tenerla en un recipiente al menos 24 h para que se evapore el cloro que contiene, además de estar a temperatura del ambiente evitamos producirle un shock por salir muy caliente o fría del grifo ya sea en pleno verano o invierno.

Lógicamente según vaya aumentando la temperatura por el calor será necesario riegos más frecuentes o reducirlos en pleno invierno. En verano es bueno regar al anochecer y en invierno a media mañana cuando haya sol.

Cuando hemos descuidado el riego y la tierra está demasiado seca, entonces la maceta se llena de aire y no admite bien el agua de riego. En estos casos es preciso el riego por inmersión. El riego por inmersión consiste en sumergir totalmente la maceta, hasta la base del tronco del árbol, durante varios minutos.

En bonsáis situados en el exterior, en invierno evitaremos los riegos nocturnos y en verano los riegos al mediodía.

El pulverizado sobre nuestro bonsái es muy beneficioso en varios aspectos como por ejemplo para rociar abono foliar con el agua, refrescarlos cuando hace calor. Después del trasplante es también muy adecuado pues suministramos agua a través de las hojas si lo hacemos varias veces al día pues las raíces aun no trabajan bien. El pulverizado nunca sustituye al riego, solo es complementario.

Siembra

Cuando se tengan las semillas preparadas, el proceso a seguir para realizar la siembra:

  1. Colocar una capa de gravilla o tierra volcánica para evitar que los orificios de la maceta o bandeja queden obstruidos y el agua estancada.
  2. Se llena la bandeja con el sustrato hasta 1 centímetro por debajo del borde. El sustrato idóneo es una mezcla de turba y arena al 50%. Compactar y nivelar el sustrato.
  3. Distribuir las semillas homogéneamente por la superficie del sustrato y apretarlas contra la tierra.
  4. Cubrir con una capa de arena gruesa. Compactar otra vez, de este modo, las semillas quedan en perfecto contacto con el sustrato y se facilita la germinación.
  5. Regar por inmersión, de este modo la tierra se va mojando por capilaridad. Cuando la arena de la superficie cambia de color está perfectamente regada.
    Colocar la maceta en un lugar protegido del viento y sombreado.

Las semillas germinarán al cabo de unos días, dependiendo de cada especie. Cuando las plantas tienen cuatro hojas se trasplantan a macetas individuales de 9 a 10 centímetros.

Deben permanecer dos años en macetas normales antes de trasladarlas a las específicas macetas de bonsái. Durante este tiempo se va observando su sistema radicular. Cuando las raíces comiencen a enrollarse en la base de la maceta o en el orificio de drenaje se cortan.

También deben cortarse las raíces principales, de este modo aparecen más raíces finas que son las que interesan. Los arbolitos se pueden ir trasplantando a macetas mayores de forma que puedan crecer hasta que alcancen el volumen deseado.

En el tercer año, la planta puede trasplantarse a las macetas para bonsái y proceder a su formación.