Defoliado

En los bonsáis olmo, arce, hiedra o zelkova cuando se les corta las hojas a principios de verano, se observa que aparece una nueva generación de hojas más pequeñas y, en consecuencia, más proporcionadas con el tamaño de la planta.

Defoliar es una técnica muy utilizada para mejorar la apariencia de la mayoría de los bonsáis de hoja caduca.

Con este procedimiento se trata de provocar un nuevo crecimiento y de reducir el tamaño de las hojas de la planta. Para ello, se cortan las hojas del árbol dejando sólo los pecíolos y una pequeña porción del limbo. De esta forma, las yemas auxiliares desarrollarán pronto nuevas hojas.

El defoliado es una operación drástica para una planta. Esta técnica no puede aplicarse a los árboles de hoja perenne y los débiles y enfermos.

Al defoliar en los árboles jóvenes se acelera el crecimiento, pero el tamaño de las hojas se reduce un poco, al contrario de lo que sucede en los árboles viejos en los que se reduce considerablemente la superficie del limbo foliar.

La época idónea para realizar el defoliado es principios o mediados de verano. Si se realiza el defoliado en primavera, ocurrirá que en este segundo crecimiento las hojas serán mayores que en el primero, no menores como se pretende. Cuando el defoliado se realiza tarde (a partir de mediados de agosto) puede suceder que la planta ya no reaccione y no vuelva a brotar o lo haga demasiado tarde.

Cuando se desee practicar el defoliado, conviene seguir las siguientes prácticas:

a. Un mes antes de practicar el defoliado debe suministrarse a la planta suficiente cantidad de abono, pero no debe fertilizarse inmediatamente antes ni después de recortarle las hojas.

b. Después de realizar el defoliado, mantendremos el bonsái en un lugar parcialmente sombreado. Por otra parte, hay que disminuir los riegos, la planta necesita menos cantidad de agua.

Las nuevas hojas aparecerán un mes después de haber cortado las nuevas.

Cómo podar

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Los cortes que se realicen en las ramas deben hacerse sobre una yema bien orientada y sana. El corte se hace inclinado unos 45º y opuesto a la yema.

 

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En la Figura12 aparece un corte inclinado 45º.

Figura13. Cuando se corta una rama entera, para minimizar las cicatrices resultantes de la poda drástica, siempre se debe intentar sacar toda la madera podada de forma que la superficie del árbolquede cóncava.

poda3Figura14.- Cuando se corta una rama entera y no puede conseguirse que la superficie del tronco quede cóncava, puede terminar al mismo nivel de la superficie del tronco.

Figura15.- Cuando se corta una rama entera, se evitará que queden restos de ramas que crearán un feo saliente de madera.

Al cortar una rama grande, se tiene que dejar un trozo de corteza de la parte inferior de la misma pegada al tronco, de una longitud igual al diámetro de la rama en la base de forma que sirva para recubrir la superficie cortada que quedará en el tronco. Esta corteza se coloca bien y se ata con rafia hasta que la herida sane probablemente en unas pocas semanas.

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Formacion de un callo:

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Varios tipos de poda:

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Poda radicular

Si usamos plántulas preparadas por nosotros mismos como ya se indicó debemos hacer podas periódicas de las raíces para ir modelándolas, la poda se centra sobre todo en la eliminación de la raíz principal para estimular la emisión de raíces más cortas que nazcan del cuello de la planta.

La primera poda se realiza en el primer trasplante cuando la planta alcanza 10-12 cm de altura, se retira del almácigo y se coloca en macetas individuales o de crecimiento, se corta la mitad de la raíz principal, sin tocar las secundarias y se siembra, la eliminación total de la raíz principal se dará al cabo de 2 ó 3 trasplantes más. Se eliminan unas hojas.

La primera poda de una plántula de vivero se realiza una vez comprada y antes de sembrarla en la maceta de acondicionamiento, se elimina la cuarta parte de la raíz principal y se siembra. En la segunda poda se elimina una porción más y de modo sucesivo, hasta tener una masa de raíces de bonsái.

Una vez establecido el bonsái en su maceta definitiva en cada trasplante debe hacerse una poda para mantener la masa radicular apropiada a la maceta.

Los cortes deben ser limpios, y las raíces deben quedar distribuidas en forma radial, sin montarse una sobre otra.

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Ramas a suprimir

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Figura2.- Cuando dos ramas crezcan paralelas a un lado del tronco y bastantes juntas debe eliminarse una de ellas.

Figura3.- Deben eliminarse las ramas que crezcan directamente hacia arriba, son demasiado vigorosas.

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Figura4.- Las ramas que crezcan hacia abajo deben cortarse porque interfieren y molestan a las ramas inferiores.

Figura5.- Cuando dos ramas se entrecruzan, debe eliminarse una de ellas o corregir su dirección mediante el alambrado.

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Figura6.- Cuando hay dos ramas simétricas que crecen en dirección opuesta y nacen a la misma altura, se corta siempre una de ellas.

Figura7.- Se cortan las ramas que crezcan por delante del tronco.

 

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Figura8.- Se cortan las ramas que crecen directamente hacia adelante desde la parte frontal del bonsái e impiden apreciar la buena estructura del mismo.

Figura9.- Se cortan las ramas del bonsái que crecen hacia adentro.

Poda

Un bonsái comienza a formarse cuando la planta es lo suficientemente vigorosa para tolerar ciertas operaciones sin morir. Los expertos sugieren que los bonsáis provenientes de semilla, injerto y esqueje son bastantes fuertes cuando tienen brotes nuevos de 5 a 6 cm de longitud. Los árboles del bosque, como ya se habrá esperado 2 años antes de ser colocados en bandejas, pueden empezar a trabajarse tan pronto como se observe que se han establecido bien en las nuevas condiciones.

La poda establece la forma básica del bonsái por la eliminación de ramas antiestéticas que no sean esenciales, el objetivo es modificar el crecimiento de la planta. El hecho de pretender esta modificación puede atender a varias razones:

  • Controlar el crecimiento, estimulándolo o reteniéndolo.
  • Dirigir el crecimiento.
  • Controlar la floración.
  • Mantener la planta en un buen estado de salud, eliminando ramas enfermas, muertas o estropeadas.

Es necesario conocer algo el crecimiento de las plantas y el importante papel que en él tienen las yemas para entender las bases de la poda.

Existen unas yemas terminales o apicales que se desarrollan en el extremo de tallos y ramas. Estas yemas son las causantes del crecimiento en longitud.

Debajo de la yema apical se encuentran las denominadas yemas laterales o auxiliares, distribuidas según un modelo que depende de cada especie. Pueden ser distribuidas de forma alterna, opuestas o en forma de espiral.

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En algunas plantas Figura1 hay también unas yemas latentes que permanecen en estado de reposo debajo de la corteza y que pueden pasar a la vida activa después de una poda.

En la estación de crecimiento activo, las yemas terminales aprovechan la mayor parte de la energía de la planta para crecer (su longitud aumenta). Eliminando la yema terminal, cesa el crecimiento de la rama y se estimula el crecimiento de las yemas laterales situadas por debajo de la yema suprimida. En definitiva, la yema apical ejerce una dominancia sobre las yemas laterales, al romper esta dominancia se estimula el crecimiento lateral y la ramificación de la planta.

El grado de dominancia apical varía según las especies y a veces según las estaciones, ya que cada especie tiene un ciclo determinado de crecimiento. En general, los árboles presentan una fuerte dominancia apical, especialmente durante sus primeros años de vida. En los arbustos esta dominancia es menor.

Cuando se va a podar, conviene observar la posición de las yemas laterales, ya que estas determinan la dirección en la que van a crecer las nuevas ramas. Si el corte se hace sobre una yema que apunta hacia el exterior de la planta, se formará un brote en la dirección deseada.

Antes de podar, conviene estudiar cuidadosamente el árbol, las ramas deben ser numerosas y las inferiores más largas que las superiores. Al realizar la poda principal de formación para establecer la forma básica del bonsái, las ramas deben podarse de forma que las ramas superiores crezcan más delgadas y cortas que las inferiores.

Pinzado

El pinzado consiste en despuntar/quitar/cortar los brotes tiernos o jóvenes, se hace con unas pinzas o las yemas de los dedos. El pinzado se realiza para obtener ramas más densas y hojas más pequeñas, siendo muy beneficioso porque con esto conseguimos forzar a que salgan brotes laterales pues los de las puntas suelen crecer mucho llevándose todo el vigor y los entrenudos se hacen muy espaciados unos de otros.

Las hojas saldrán algo más pequeñas ya que al quitar la yema de la punta de las ramas aumenta la masa de hojas y brotes. Este método se utiliza durante todo el periodo de crecimiento estacional siempre que los árboles estén sanos y vigorosos.

Con un pinzado apropiado, una rama casi deshojada se puede convertir en una de denso follaje o se puede controlar la dirección del crecimiento, dejando todas las yemas que apuntan hacia la dirección que se desea tome el nuevo brote y quitar todas las demás.

La operación se realiza a medida que van apareciendo los brotes que no interesan. Recordar que el centro o interior del bonsái debe permanecer siempre abierto, sin densidad de follaje, para permitir la entrada de luz y circulación del aire.

Las piceas y pinos suelen recortarse sólo una vez al año. Los nuevos brotes se pinzan con los dedos casi siempre y se deja la base del brote con algunas acículas adheridas a él.

Los árboles de hoja caduca se pinzan durante toda la estación de crecimiento. Se cortan todos los brotes dejando sólo dos nudos intactos. En la parte más alta del árbol se deja solamente un nudo.

Los árboles y arbustos con flor, se recortan después de la floración, los brotes nuevos se pueden recortar a principios de primavera para incrementar el número de flores, pero no se les toca más hasta después de haber florecido.

Riego

El riego es quizás la tarea más importante en el cultivo de un bonsái, ya que el agua es un elemento fundamental para la vida de una planta.

La mayoría de fracasos se debe a la podredumbre de las raíces por el exceso de agua, hay que ser constantes en el riego pero hay que observar las necesidades de la planta, especie, temperatura o la composición de la tierra pues no todas retienen por igual la humedad.

Lo normal es regar cuando la superficie comienza a secarse, hay que hacerlo abundantemente hasta que veamos que sale por los orificios del fondo de la maceta. El regar poco no quiere decir menos cantidad de agua, sino dejar más tiempo entre riego y riego, el necesario para que la tierra se seque un poco, nunca se tiene que tener la maceta encharcada de agua constantemente.

Lo ideal sería regar con el agua reposada, es decir tenerla en un recipiente al menos 24 h para que se evapore el cloro que contiene, además de estar a temperatura del ambiente evitamos producirle un shock por salir muy caliente o fría del grifo ya sea en pleno verano o invierno.

Lógicamente según vaya aumentando la temperatura por el calor será necesario riegos más frecuentes o reducirlos en pleno invierno. En verano es bueno regar al anochecer y en invierno a media mañana cuando haya sol.

Cuando hemos descuidado el riego y la tierra está demasiado seca, entonces la maceta se llena de aire y no admite bien el agua de riego. En estos casos es preciso el riego por inmersión. El riego por inmersión consiste en sumergir totalmente la maceta, hasta la base del tronco del árbol, durante varios minutos.

En bonsáis situados en el exterior, en invierno evitaremos los riegos nocturnos y en verano los riegos al mediodía.

El pulverizado sobre nuestro bonsái es muy beneficioso en varios aspectos como por ejemplo para rociar abono foliar con el agua, refrescarlos cuando hace calor. Después del trasplante es también muy adecuado pues suministramos agua a través de las hojas si lo hacemos varias veces al día pues las raíces aun no trabajan bien. El pulverizado nunca sustituye al riego, solo es complementario.

Tipos de abono

Hay dos tipos diferentes de abono para los bonsáis, los abonos líquidos y los sólidos.

El abono líquido se disuelve en el agua de riego, o se aplica con el agua de vaporización por encima de las hojas, y el abono sólido se introduce dentro de la tierra de la maceta.

Cuando se abone, si utilizamos un abono líquido, se disuelve la mitad de la dosis recomendada por el fabricante y después regaremos por inmersión.

No obstante se recomienda un abono sólido de liberación lenta, pues con una sola vez que abonemos tenemos para todo el año y sin riesgos de sobredosis, que podría quemar el árbol. Aunque el abono el líquido es más eficaz en los bonsáis de interior (árboles tropicales).

Normas para abonar

No abonaremos en estas situaciones:

  • En invierno, ni durante los periodos o días de calor extremo, ni cuando el bonsái está en brotación. Sí, después de que hayan abierto las hojas y madurado.
  • Cuando están enfermos.
  • Antes ni después de transplantar, esperar 2 semanas.
  • A los árboles que quedaron secos por descuido.

Un bonsái joven o en formación necesitará más cantidad que uno ya establecido o adulto.

Para que el bonsái reaccione mejor en primavera, se recomienda dar un abono fuerte en otoño antes de la parada invernal.

Fertilizar en primavera, después de que se abran las primeras yemas, excepto los árboles de hoja caduca. Las plantas de hoja caduca se fertilizan siempre después de que hayan aparecido los nuevos brotes. Las plantas de hoja perenne se suelen fertilizar dos veces al mes.

Las plantas de flores y frutos se fertilizan justo antes de que se abran las flores e inmediatamente después de que se marchiten.

Conviene reducir la dosis o disminuir el porcentaje de nitrógeno que se administra a una planta con follaje exuberante.

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Abono

Para que la planta pueda desarrollar su proceso vital, necesita tres elementos en mayor cantidad (macroelementos): nitrógeno, fósforo, potasio. Otros elementos que necesita en menor cantidad (elementos secundarios o microelementos) son: magnesio, azufre, calcio, hierro, cinc, cobre, boro, cloro y manganeso.

La tierra de bonsáis suele contener elementos secundarios en cantidad suficiente para que la planta no requiera una ayuda adicional de los mismos. Por el contrario, si necesita más nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K).

Cuando se fertiliza un bonsái, conviene conocer los efectos de estos tres macroelementos [N, P, K]:

  • Nitrógeno (N).- Produce un rápido crecimiento, un color verde intenso de las hojas y un aumento en la producción de semillas, frutos y sobre todo hojas.
  • Fósforo (P).- Estimula el desarrollo de las plantas jóvenes, acelera la floración y refuerza la resistencia de las plantas a las condiciones adversas.
  • Potasio (K).- Interviene en las transformaciones del nitrógeno dentro de la planta, en la respiración, y contribuye, junto con el fósforo, a la obtención de flores y frutos de mayor calidad. Aumenta la resistencia de las plantas frente a las enfermedades y condiciones desfavorables.

Deben utilizarse abonos complejos (líquidos o sólidos) que no sean muy ricos en nitrógeno para no acelerar demasiado el crecimiento. Suelen recomendarse los abonos complejos 5N-10P-10K o 2N-10P-10K. Para las plantas de flores y frutos se aumentará la relación de P y K. Conviene usar fórmulas comerciales que estén enriquecidas con microelementos.