Pinzado

El pinzado consiste en despuntar/quitar/cortar los brotes tiernos o jóvenes, se hace con unas pinzas o las yemas de los dedos. El pinzado se realiza para obtener ramas más densas y hojas más pequeñas, siendo muy beneficioso porque con esto conseguimos forzar a que salgan brotes laterales pues los de las puntas suelen crecer mucho llevándose todo el vigor y los entrenudos se hacen muy espaciados unos de otros.

Las hojas saldrán algo más pequeñas ya que al quitar la yema de la punta de las ramas aumenta la masa de hojas y brotes. Este método se utiliza durante todo el periodo de crecimiento estacional siempre que los árboles estén sanos y vigorosos.

Con un pinzado apropiado, una rama casi deshojada se puede convertir en una de denso follaje o se puede controlar la dirección del crecimiento, dejando todas las yemas que apuntan hacia la dirección que se desea tome el nuevo brote y quitar todas las demás.

La operación se realiza a medida que van apareciendo los brotes que no interesan. Recordar que el centro o interior del bonsái debe permanecer siempre abierto, sin densidad de follaje, para permitir la entrada de luz y circulación del aire.

Las piceas y pinos suelen recortarse sólo una vez al año. Los nuevos brotes se pinzan con los dedos casi siempre y se deja la base del brote con algunas acículas adheridas a él.

Los árboles de hoja caduca se pinzan durante toda la estación de crecimiento. Se cortan todos los brotes dejando sólo dos nudos intactos. En la parte más alta del árbol se deja solamente un nudo.

Los árboles y arbustos con flor, se recortan después de la floración, los brotes nuevos se pueden recortar a principios de primavera para incrementar el número de flores, pero no se les toca más hasta después de haber florecido.

Riego

El riego es quizás la tarea más importante en el cultivo de un bonsái, ya que el agua es un elemento fundamental para la vida de una planta.

La mayoría de fracasos se debe a la podredumbre de las raíces por el exceso de agua, hay que ser constantes en el riego pero hay que observar las necesidades de la planta, especie, temperatura o la composición de la tierra pues no todas retienen por igual la humedad.

Lo normal es regar cuando la superficie comienza a secarse, hay que hacerlo abundantemente hasta que veamos que sale por los orificios del fondo de la maceta. El regar poco no quiere decir menos cantidad de agua, sino dejar más tiempo entre riego y riego, el necesario para que la tierra se seque un poco, nunca se tiene que tener la maceta encharcada de agua constantemente.

Lo ideal sería regar con el agua reposada, es decir tenerla en un recipiente al menos 24 h para que se evapore el cloro que contiene, además de estar a temperatura del ambiente evitamos producirle un shock por salir muy caliente o fría del grifo ya sea en pleno verano o invierno.

Lógicamente según vaya aumentando la temperatura por el calor será necesario riegos más frecuentes o reducirlos en pleno invierno. En verano es bueno regar al anochecer y en invierno a media mañana cuando haya sol.

Cuando hemos descuidado el riego y la tierra está demasiado seca, entonces la maceta se llena de aire y no admite bien el agua de riego. En estos casos es preciso el riego por inmersión. El riego por inmersión consiste en sumergir totalmente la maceta, hasta la base del tronco del árbol, durante varios minutos.

En bonsáis situados en el exterior, en invierno evitaremos los riegos nocturnos y en verano los riegos al mediodía.

El pulverizado sobre nuestro bonsái es muy beneficioso en varios aspectos como por ejemplo para rociar abono foliar con el agua, refrescarlos cuando hace calor. Después del trasplante es también muy adecuado pues suministramos agua a través de las hojas si lo hacemos varias veces al día pues las raíces aun no trabajan bien. El pulverizado nunca sustituye al riego, solo es complementario.

Tipos de abono

Hay dos tipos diferentes de abono para los bonsáis, los abonos líquidos y los sólidos.

El abono líquido se disuelve en el agua de riego, o se aplica con el agua de vaporización por encima de las hojas, y el abono sólido se introduce dentro de la tierra de la maceta.

Cuando se abone, si utilizamos un abono líquido, se disuelve la mitad de la dosis recomendada por el fabricante y después regaremos por inmersión.

No obstante se recomienda un abono sólido de liberación lenta, pues con una sola vez que abonemos tenemos para todo el año y sin riesgos de sobredosis, que podría quemar el árbol. Aunque el abono el líquido es más eficaz en los bonsáis de interior (árboles tropicales).

Normas para abonar

No abonaremos en estas situaciones:

  • En invierno, ni durante los periodos o días de calor extremo, ni cuando el bonsái está en brotación. Sí, después de que hayan abierto las hojas y madurado.
  • Cuando están enfermos.
  • Antes ni después de transplantar, esperar 2 semanas.
  • A los árboles que quedaron secos por descuido.

Un bonsái joven o en formación necesitará más cantidad que uno ya establecido o adulto.

Para que el bonsái reaccione mejor en primavera, se recomienda dar un abono fuerte en otoño antes de la parada invernal.

Fertilizar en primavera, después de que se abran las primeras yemas, excepto los árboles de hoja caduca. Las plantas de hoja caduca se fertilizan siempre después de que hayan aparecido los nuevos brotes. Las plantas de hoja perenne se suelen fertilizar dos veces al mes.

Las plantas de flores y frutos se fertilizan justo antes de que se abran las flores e inmediatamente después de que se marchiten.

Conviene reducir la dosis o disminuir el porcentaje de nitrógeno que se administra a una planta con follaje exuberante.

abonado

Abono

Para que la planta pueda desarrollar su proceso vital, necesita tres elementos en mayor cantidad (macroelementos): nitrógeno, fósforo, potasio. Otros elementos que necesita en menor cantidad (elementos secundarios o microelementos) son: magnesio, azufre, calcio, hierro, cinc, cobre, boro, cloro y manganeso.

La tierra de bonsáis suele contener elementos secundarios en cantidad suficiente para que la planta no requiera una ayuda adicional de los mismos. Por el contrario, si necesita más nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K).

Cuando se fertiliza un bonsái, conviene conocer los efectos de estos tres macroelementos [N, P, K]:

  • Nitrógeno (N).- Produce un rápido crecimiento, un color verde intenso de las hojas y un aumento en la producción de semillas, frutos y sobre todo hojas.
  • Fósforo (P).- Estimula el desarrollo de las plantas jóvenes, acelera la floración y refuerza la resistencia de las plantas a las condiciones adversas.
  • Potasio (K).- Interviene en las transformaciones del nitrógeno dentro de la planta, en la respiración, y contribuye, junto con el fósforo, a la obtención de flores y frutos de mayor calidad. Aumenta la resistencia de las plantas frente a las enfermedades y condiciones desfavorables.

Deben utilizarse abonos complejos (líquidos o sólidos) que no sean muy ricos en nitrógeno para no acelerar demasiado el crecimiento. Suelen recomendarse los abonos complejos 5N-10P-10K o 2N-10P-10K. Para las plantas de flores y frutos se aumentará la relación de P y K. Conviene usar fórmulas comerciales que estén enriquecidas con microelementos.